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Un palacio nacional

Una vez pasada la tormenta revolucionaria, los regímenes posteriores van a crear instituciones nuevas que habrán de acomodarse en los locales dejados vacantes por el Antiguo Régimen.

Primero atribuido al ejecutivo del Directorio, el Palacio de Luxemburgo se convierte más tarde en la sede del Senado Conservador por la ley del 24 de diciembre de 1799. Chalgrin es el encargado de acondicionar el palacio a su nuevo destino. Debe ganar el mayor espacio posible para albergar a la Asamblea Parlamentaria. En cuatro años transforma radicalmente la distribución interior, salvaguardando todo lo posible el aspecto exterior. Chalgrin ubicó la Sala de sesiones en el lugar que ocupaba la Escalera de Honor de Salomon de Brosse, modificando de esta manera la distribución del palacio. Diseñó una entrada, en el centro del ala oeste y suprimió el piso de la Galería Rubens para desplegar una monumental escalera de dos tiros.

Los cambios de régimen político favorecen la inflación de representantes llamados a ocupar escaños en el Palacio de Luxemburgo. De este modo, les 217 "Pares" llamados a reunirse en sesión en tiempos de Luis Felipe no cabrán en la exigua Sala de Sesiones concebida por Chalgrin. El nuevo arquitecto del palacio, Alphonse de Gisors, imagina la ampliación del edificio adelantando la fachada hacia el sur, ganando así 31 metros sobre el jardín. La nueva fachada imitará de manera general el estilo de la precedente aunque no pretende devolverla a su estado original.

La nueva Sala de Sesiones de Gisors está constituida por dos hemiciclos opuestos. Las paredes están esculpidas y las esculturas monumentales de Turgot, Colbert.. dominan la Asamblea. El espacio dejado vacante por la antigua Sala de Sesiones y las salas contiguas será transformado en la Galería del Trono (actualmente Sala de Conferencias) que será terminada en 1853.

Esta sala, que pretende rivalizar en tamaño y riqueza decorativa con la Galería de Apolo del Louvre, ilustra de manera acabada la magnificencia del estilo Segundo Imperio.